sábado, 5 de marzo de 2016

Pequeños desastres

No sé si os pasará a vosotros pero, a veces, cuando voy por la calle o estoy haciendo algo en casa me vienen sensaciones de catástrofe inminente. Son pequeños pensamientos fugaces que describen la peor chorrada casual que puede ocurrir en ese momento.

Por ejemplo, voy caminando y en lontananza vislumbro un suntuoso truño. Llevo tacones porque me he levantado flamenca y dudo levemente de mi estabilidad. Un par de metros antes de llegar pienso, "verás qué hostia me meto y verás como me voy de boca contra el zurrullo". En ese momento, gracias a la tensión experimentada, paso con la gracilidad de un caballo percherón esquivando el punto M y respiro aliviada.

También me pasa a nivel doméstico. De ésto que estoy sacando los cacharros del lavaplatos y cojo a la vez una cantidad de recipientes evidentemente excesiva. Llego al armario. No puedo soltar las tazas y/o vasos y/o cuencos porque unos están en equilibrio sobre otros. Abro el armario con la oreja. Visualizo con terror lo que pasaría si en ese momento llega uno de mis felinos y decide atacarme los pies descalzos, con atractivos calcetines con cositas. Al fin consigo liberar una mano y colocar todo con gran paz espiritual.

Éstos son mis chorripensamientos catastróficos. ¿Cuáles son los vuestros?

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