jueves, 25 de febrero de 2016

Dando collejas a mis monstruos

Si. Éso estoy haciendo. Estoy cogiendo todas mis debilidades, al menos todas las que encuentro (habrá unas cuantas que sean más escurridizas y no las enganche bien), las estoy colocando en fila india y según pasan delante de mí, les doy sopapos a velocidad crucero.

Miedos, inseguridades, irracionalidades varias... a todas esas pequeñas grandes criaturas que si se lo permites toman el control de tu vida y te impiden hacer lo que verdaderamente quieres, poco a poco, me las estoy comiendo con patatas (patata cocida, porque tengo un poco alto el colesterol). La tarea no es breve ni sencilla, pero ya está bien. Ya está bien de los "no puedo", ya está bien de los "no vas a poder" (que más de uno también me he tenido que tragar), ya está bien de los "no sé hacerlo". He decidido que todo eso me la resbala. Tengo mis apuestas claras. Si me hostio pues me levanto. Si fallo el tiro, apunto de nuevo. Si me pierdo, me meto en google maps. Si alguien me pone piedras en el camino, yo las recojo y seguro que se me ocurre algo bonito que hacer con ellas (si no, siempre se las puedo tirar elegantemente a la cabeza).  

Y ahora, alguno pensaréis, "muy bien bonita, y a mi ¿qué me importa?". Muy sencillo, si os estáis preguntando justo eso, la respuesta es "nada", así que no sé qué leches hacéis leyendo algo que os hace perder el tiempo, cacho memos. 

Si por contra, os he conseguido sacar una sonrisa, ha merecido la pena escribir éste texto en lugar de hacer lo que debería estar haciendo, que es seguir con los patrones que me están mirando con ojos asesinos. 

lunes, 15 de febrero de 2016

Conjuntos bodiles

Puede que no siempre quede claro, pero soy una criaturilla bastante tímida. No siento especial ilusión por mostrarme a mi misma, nunca la he sentido. No me suelo hacer selfies, bueno, en realidad no me suelo hacer fotos de ninguna clase. Prefiero exponer mi trabajo o retratar a mis gatunos, que son mucho más monos que cualquier otra cosa del mundo. No obstante, creo que tengo que salir de mi rinconcillo, porque me gustaría mucho que vierais las prendas que hago para mi y la mejor manera de hacerlo es llevándolas puestas.

Me da un poco de vergüencilla, pero creo que está bien enseñar cómo sienta la ropa cuando no respondes a ningún cánon de belleza sino que, bueno, tienes lo que tienes y como lo tienes (en mi caso, hay chichas y están mejor o peor puestas dependiendo del área). Contando con ello, intento elegir las siluetas que mejor funcionen para una morfología como la mía.

Os dejo con un par de los vestidos que me he hecho para la avalancha de bodas que he padecido en los últimos años, y que si me tenéis en FB o en Instagram ya habréis visto:


Mi vestido con clutch de Blanco
Mi vestido corto con el bolso de mano a juego y los peep toes de Anna Field


Como veis el corte de ambos es prácticamente el mismo, uno en versión larga y el otro en corto: escote corazón para enseñar pechuga elegantemente (el vestido largo es más escotado aún, ya que al no enseñar jamón permite mostrar más sin quedar exagerado) y cintura alta con pliegues o tablas. ¿Por qué he elegido este tipo de corte? Pues porque una servidora tiene barriguilla y los hombros redondeados pero no muy estrechos de manera que así disimulo y equilibro.  Esa es la base de un buen estilismo, buscar equilibrar las formas, resaltando los puntos fuertes (en mi caso, pierna y escote) y suavizando los puntos débiles (llámese lorza y la parte más alta del muslo).


¿Cómo lo véis? ¿Algo que cambiaríais (aparte de planchar el vestido marino que se arrugaba con mirarlo - y no vale que me digáis "a la modelo" porque os doy de hostias)?

jueves, 11 de febrero de 2016

Figurines neo-pinup

Escarbando entre ficheros me he encontrado con estas propuestas de colección estilo pin-up girl que hice hace unos poquitos de años. Como tampoco da para mucho que reflexionar aquí os las dejo, a ver si os gustan.

martes, 2 de febrero de 2016

Recopilación de diseños gatunos de moda

Como ya os comento en mi propia bio, mis pequeños peludos son mis grandes amores (con permiso de mi señor anarko marido). Si a eso le añadimos que la moda no es sólo mi profesión y vocación sino que también un vicio muy feo que tengo, cuando encuentro algo que une a la perfección gatunidad y diseño, sencillamente, implosiono. Por ello hoy he decidido escribir sobre algunos hallazgos indumentariamente felinos.

Lo primero de todo, KARL. Con mayúsculas. El señor Lagerfeld no es solo el artista que hay tras el glamour de Chanel y de las travesuras de ultra lujo de Fendi (aunque con Fendi tengo mis mases y mis menos, usan mucho pelo animal y he de decir que no me hace puta gracia), sino que también tiene una firma que constituye el paradigma de lo minino. Prints y apliques dedicados a su gatita Choupette mezclado con un estilo rockerillo hacen que una servidora babee por el 80% de las piezas. Los precios son muy dolorosos, al menos para mí, pero no son mortales de necesidad (las sudaderas son unos 180-200 pavos pero por ejemplo en zalando, si las rebajas son bondadosas, se pueden conseguir algunas por unos 130). Por favor, hacedle una visita al site y me lo contáis.

KARL.COM © 2016

Seguimos! Ahora nos pasamos a los prints psicodélicos de Mr Gugu & Miss Go. ¿Qué puedo decir? Gatoooos, gatos en bañadores, en sudaderas, en tops, en bottoms, gatooooooos. La verdad es que no tengo nada de esta gente y como los precios son muy asumibles me estoy sintiendo muy tentada. La web está traducida un poco a leches, pero qué mas da, si parece muy fiable y ¡tiene gatoooos!.

© 2016 Mr. GUGU & Miss GO.

Siguiente, nos vamos con Ironfist. Reconozcámoslo, las calidades son un tanto malurrias, sobre todo para lo que cuestan los productos. Sin embargo, una, que es un tanto pava, ya ha picado varias veces. No lo puedo resistir, el diseño me encanta. Así que, como un buitre volando en círculos en torno a una presa moribunda, espero a las rebajas. Llamadme cutre si queréis, pero es lo que hay cuando no sobra la pasta. En fin, el caso es que la marca tiene unos cuantos diseños gatunos de los que me he enamorado, especialmente unos creepers que ya han bajado a 50 pavos, y que si bajan pelín más se vienen a casa sí o sí (si supiera que no voy a reventar la suela en tres meses los pillaba ya, porque los adoro con todo mi corazón, pero no me fío del así que a esperar).

© 2016 Iron Fist Clothing

Vamos con H&M. No es que sea una marca gatuna en sí misma, pero a veces encuentras cositas. Yo misma tengo un neceser de plastiquete con carita de gato y una sudadera con estampados mininos que me gusta un montón (recalcar que la calidad del algodón de H&M es bastante decente). No obstante, esos pequeños hallazgos no están en wep, así que os dejo con una blusita de rebajas (ya solo queda una 44) que bueno, tiene mi ok minino, a pesar de que el print me recuerda sospechosamente a los que sacó Stella McCartney la temporada pasada.
Imagen propiedad de H&M Hennes & Mauritz AB.

Joyería felina. Yo no es que sea de cargarme de oros y tal ni tampoco es que entienda mucho de este campo del diseño, pero me parecen muy dignas de mención un par de piezas de la firma Aamaya by Priyanka. Son amor. Particularmente un anillo con orejitas que me parece absolutamente adorable.

© 2015 Aamaya by Priyanka

Por último, me voy con Charlotte Olympia. Así, en general, hace unas cosas monérrimas (y si os gusta la lencería, no os perdáis la colaboración con L'Agent Provocateur) y en particular, tiene la línea Kitty. Gatitos en zapatos y complementos por los cuales siento una adoración difícil de explicar pero que, honestamente, se me escapan un poco de presupuesto, así que me limitaré a ponerles ojitos a través de la pantalla del portátil.

©2016 CHARLOTTE OLYMPIA
Me despido, espero haberos descubierto gatuneces interesantes, y os dejo con mi ilustración temática


lunes, 1 de febrero de 2016

Los peques, el negro y por qué no lo veo

Acabo de echarle un vistazo a un artículo de Vogue que recibe el título de Por qué vestir a los niños de negro no es mala idea. Pues bien, a quien me conozca le va a resultar curioso que yo diga esto considerando que aproximadamente el 80% de mi vestuario es neeegro negrísimo, peeero, no estoy muy de acuerdo.

El texto de la revista apoya su afirmación en que las celebrities de turno, particularmente el ejército que parece obsesionado con la letra K, los Kardashian, lo tienen interiorizado y aplicado a su modus vivendi. Por otro lado, también argumenta que es tendencia y que es cómodo. Por mi parte, lo cuestiono por varios motivos.

 ©2015 Balmain - Imagen perteneciente a la campaña de lanzamiento de la línea infantil

   Primero, salud. Allá en mis tiempos de estudiante, nuestro profesor de tecnología textil nos explicaba que algunos tintes tienen componentes que pueden ser cancerígenos. El tinte negro es el peor de todos. Imagino que no serán todos los tintes negros, pero vete a saber cuál se ha usado en la prenda. Por si acaso, teniendo en cuenta que los pequeños son como esponjitas y que son más sensibles a la exposición a este tipo de compuestos, pues yo casi que no me arriesgaría, al menos de chiquitines.

Segundo, la comodidad. ¿La comodidad de quién? La tuya, mayormente. Porque al peque se la repampimfla bastante el color de su ropa siempre y cuando se pueda rebozar cual croqueta por el suelo.  A este respecto, puede ser que no se refiera al comfort de la criatura, sino a la facilidad para el progenitor de elegirle la ropa y que combine, porque, no nos engañemos, el negro, también se mancha, los pegostrones de barro se ven claramente. En fin, si tanto te preocupa ese tema, elígela por las noches.

Tercero, vestir a tus hijos con una cosa o con otra por el simple hecho de que sea lo más cool del momento, sencillamente, me repatea el hígado. Si ya desde pequeños les vas alimentando ese tipo de prioridades, no te quiero contar nada cuando les de el ataque logomaníaco de los 12 años que todos hemos visto y/o padecido.

Cuarto, si nos ponemos en modo moderno, una de las claves del diseño, que ya lo decía mi adorado maestro Manolo Gatell, es la coordinación descoordinada, es decir ¡mezcla y ya verás como sale algo chulo!  Aparte, ¿y lo divertido que es jugar con los colores y los estampados? ¿Y lo positivo que puede ser dejarles a ellos elegir sus propias combinaciones para ayudarles a interpretar la moda ya desde peques? Una de mis hermanas tiene una máxima, mientras lo que se pongan sea acorde al clima, todo está permitido ¡y me encanta! Creo que es un modo de alimentarles la creatividad en contraposicion a la alienación que, probablemente sin querer, les podamos inculcar por la imposición de nuestro propio estilo.

Quinto, no hay que olvidar que los niños ¡son niños! No son réplicas a escala de los padres, son personas independientes, mucho más libres, y con una imaginación sin filtros que hay que potenciarles. Personalmente, no me resulta cuqui cuando veo a niños posando para anuncios o revistas en una actitud adulta, con prendas adultas, me resulta más bien escalofriante.

Con todo esto, no quiero decir que me parezca mal que haya negro en el armario de un niño. Lo que me parece mal es utilizarlo de base, especialmente aludiendo a los motivos citados en el artículo. Igual que no debemos vivir a través de sus experiencias, del mismo modo que no debemos intentar cumplir nuestros sueños fallidos presionándoles para que sigan los caminos que nosotros no supimos culminar, los peques no deben ser un reflejo de nuestro estilo ni de nuestro status. Ayudémosles a buscar su propia identidad.