viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Qué habrá en el fondo de la piscina?

Es sencillo elegir un patrón y mezclar tejidos. Es sencillo cortar aquí y allá para hacer algo aparentemente distinto, pero que no deja de ser lo mismo de siempre. Es sencillo hacer monstruos del doctor Frankenstein y que queden bien. Es sencillo beber de lo ya establecido, me da igual que sea diseño independiente, subculturas alternativas, un período histórico o una novela. Es sencillo usar el bagaje cultural de todos nosotros como soporte e instrumento creativo.

Lo verdaderamente difícil es crear una identidad auténtica, construir piezas de cero, luchar contra tus propios vicios. Yo, personalmente, tengo muchos. No puedo evitar caer rendida a las siluetas perfectamente simétricas de los corsés, a los escotes corazón, a las lazadas, a aplicarle lazos a todo. No puedo evitar mezclar estampados que estén engamados de color. No soy capaz de resistirme a la femineidad. Estoy enamorada del glamour siniestro de los años ochenta y de las starlettes de los años 40 y 50. No obstante, me he dado cuenta de que todo ello, en vez de impulsarme, me frena.

He llegado a un momento profesional y personal en el que lo que quiero verdaderamente es crear. Quiero hacer algo absolutamente mío. Quiero poner toda mi alma y sacar algo completamente distinto a todo lo que he visto y he parido. No quiero inspiración, quiero crear algo que pueda servir de inspiración. Muero de ganas por descubrir de lo que soy capaz.

Sé hacer corsés, siempre puedo mejorar y siempre voy a trabajar por ello, pero en síntesis, se plantearlos y sé hacerlos. Los adoro. También sé aplicar las influencias subculturales que hasta ahora me han inspirado. Las respeto profundamente. También las adoro. Y algo me dice que siempre va a ser así.

Sin embargo, el cuerpo y la cabeza me dicen que ha llegado el momento de enfrentarme a una nueva forma de diseñar. No sé si lo conseguiré. No sé si los resultados serán cacas de la vaca. No sé lo que va a salir de aquí. Lo que sí sé es que necesito hacerlo. Necesito aventurarme en un nuevo modo de crear.

Por ello mi querida Miss Self.Destructive está en stand by. Llevamos tiempo trabajando en una nueva web (aún nos queda un poquito para acabarla) que va a servir de plataforma para los nuevos diseños. Un envoltorio que no distraiga y que no condicione. Algo que permita ver claramente lo que hay dentro. 

No obstante, lo que realmente se está llevando mi tiempo es cómo voy a conseguir esta ruptura con todo lo que soy como diseñadora hasta este momento. Puedo hacer mil cosas a la vez, pero no pierdo de vista mi objetivo, mi reto. Y no os voy a negar que estoy acojonada, porque me lanzo de boca sin saber si hay agua en el fondo de la piscina o si la que hay es turbulenta y profunda.

Igual es un suicidio. O igual es una manera de crecer. En cualquier caso, asumo el riesgo.