martes, 23 de abril de 2013

Las claves de un buen corsé

Está claro que los corsés están de moda. Allá por los años 70 y 80, tanto Vivienne Westwood como posteriormente Thierry Mugler o Jean Paul Gaultier desempolvaban esta prenda histórica para reinventarla e incorporarla a las tendencias más actuales. A día de hoy, hay diseñadoras de sobra conocidas (y no las menciono porque ya sabemos quienes son y no les voy a hacer publicidad gratuita) que tienen el corsé como prenda fetiche.

Os dejo un par de excentricidades corsetiles de los 90's de la mano de Mugler (su mítico corsé de metal y una pieza llena de cristales). Disculpad la falta de resolución de los videos, es lo que he podido encontrar...


El caso es que, sin saber muy bien cómo, una servidora también quedó prendada de las bondades curvilíneas de este tipo de prenda y, loca de mí, me lancé a diseñarlos y confeccionarlos. De esto hace ya unos añitos y, aunque estoy muy contenta con mi trabajo como corsetera, soy una neurótica y sigo buscando la fórmula del corsé perfecto.

Mientras llegue ese momento mágico, sigo empleando mis métodos para crear una silueta espectacular sin morir en el intento. Tengo mis truquitos, y como es lógico, no los pienso desvelar, pero sí puedo decir las claves para la construcción de un buen corsé:

El patrón: 
Para mí es lo más importante. Es lo que diferencia un corsé reductor de un cuerpo entallado con lazadas a la espalda. Las primeras piezas que hice no conseguían todas las curvas que yo buscaba o generaban arruguitas que no me gustaban... pero tras un largo proceso de ensayo y error, y gracias a pequeños consejos de una patronista cojonuda  (Arantzazu, sé que no vas a leer esto, pero si así fuera, que sepas que va por tí) conseguí mi objetivo.

Los materiales:
Una vez que tienes un buen patrón, hay que cortarlo en los tejidos adecuados. Como mínimo se debe usar una capa de un tejido muy rígido y una capa de un tejido suave para la piel. No obstante, si el tejido exterior no es lo suficientemente resistente, se puede reforzar con tejidos extra. Ahora tocaría armarlo como es debido. Una adecuada combinación de ballenas de acero en espiral y planas (nunca de plástico) hacen que la forma del corsé se mantenga sin que se convierta en un instrumento de tortura: demasiado acero plano se pasa de restrictivo (salvo que te vaya ese rollo, en cuyo caso va perfecto -guiño, guiño- ) y demasiado acero flexible puede no controlar lo suficiente la silueta.

La confección:
Hay mil métodos de confección de un corsé, pero lo que hay que tener claro en este punto es que las costuras deben ser resistentes y que las ballenas deben estar protegidas por fundas (o por varias capas de tejido tanto hacia el exterior como hacia el forro) para que no perforen el corsé. Respetando eso, todo lo demás es más o menos libre y va condicionado por diseño y por patrón.

Espero que os haya resultado interesante y os animo a encontrar vuestro método para poder crear vuestro corsé perfecto (que copiar está feo).

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